Charo Botín, Psicóloga de Gaztambide17, recomienda esta semana el libro Consolations de David Whyte

El poeta y filósofo David Whyte en su libro Consolations: The Solace, Nourishment and Underlying Meaning of Everyday Words hace una reflexión sobre la rabia, que me ha encantado por su poesía, su visión desde una perspectiva inusual y su belleza y verdad. Os comparto una cita (traducción mía primero y original a continuación) y os invito a leer a este autor.

“La RABIA es la forma más profunda de compasión, por el otro, por el mundo, por una misma, por una vida, por el cuerpo, por una familia, y por todos nuestros ideales, todos vulnerables, y todos, posiblemente a punto de ser heridos. Despojada del encarcelamiento físico y de la reacción violenta, la rabia es la forma más pura de afecto, la viva llama interna de la rabia siempre ilumina aquello a lo que pertenecemos, lo que deseamos proteger, y por lo que estamos dispuestas a arriesgarnos.

Lo que normalmente llamamos rabia es únicamente lo que queda de su esencia cuando nos sentimos sobrepasadas por la vulnerabilidad que la acompaña, cuando alcanza la perdida superficie de nuestra mente o la incapacidad de nuestro cuerpo para sostenerla, o cuando toca los límites de nuestra comprensión. Lo que llamamos rabia es de hecho solo la incoherente incapacidad física para sostener esta profunda forma de afecto en nuestra vida diaria externa; la negativa a ser lo suficientemente grandes y generosas para sostener lo que amamos indefensas en nuestros cuerpos o en nuestra mente con la claridad y la envergadura de todo nuestro ser.”

“ANGER is the deepest form of compassion, for another, for the world, for the self, for a life, for the body, for a family and for all our ideals, all vulnerable and all, possibly about to be hurt. Stripped of physical imprisonment and violent reaction, anger is the purest form of care, the internal living flame of anger always illuminates what we belong to, what we wish to protect and what we are willing to hazard ourselves for. What we usually call anger is only what is left of its essence when we are overwhelmed by its accompanying vulnerability, when it reaches the lost surface of our mind or our body’s incapacity to hold it, or when it touches the limits of our understanding. What we name as anger is actually only the incoherent physical incapacity to sustain this deep form of care in our outer daily life; the unwillingness to be large enough and generous enough to hold what we love helplessly in our bodies or our mind with the clarity and breadth of our whole being.”