¿Qué no es la psiconutrición?

Plantearse perder peso desde la exigencia no es psiconutrición porque no se está educando en unos hábitos de alimentación desde el permiso, el disfrute o la flexibilidad. Tampoco se está teniendo en cuenta qué ha llevado a esa persona a relacionarse con la alimentación desde la restricción, la exigencia, el atracón o condicionantes sociales, educacionales, familiares, incluso las redes sociales.

Tampoco se puede hablar de psiconutrición cuando un tratamiento tiene el objetivo único de perder peso. Mariana Álvarez, nutricionista en el Centro Terapéutico Gaztambide17 explica que aunque un paciente “venga con el propósito de perder peso porque lo necesita, le apetece o por el motivo que sea, valoramos la conveniencia de  conseguir ese objetivo y a la vez trabajar otro tipo de aspectos y descubrir por qué esa persona aumenta de peso”.

En ese sentido, advierte que si se impone una gama de alimentos a la que se puede acceder siempre y cuando se haya conseguido un peso “x” no es psiconutrición ya que  el alimento se convierte en un premio o en un castigo.

En este tipo de tratamientos, los psicólogos motivan a las personas para perder peso sin tener en cuenta por qué se ha llegado a esa situación. Desde el momento en que no hay una invitación a una toma de contacto de por qué se recurre a la comida deja de ser psiconutrición.

“Si el objetivo es desconectarte de las sensaciones corporales de saciedad o de hambre deja de ser psiconutrición. Si se dividen los alimentos en permitidos y prohibidos deja de ser psiconutrición. Si no se tiene en cuenta la individualidad de la persona, como pueden ser sus gustos, su manera de cocinar, su nivel adquisitivo, su cultura culinaria no es psiconutrición. Si no se tiene en cuenta su historia con la actividad física o su huella dietante no es psiconutrición”, sostiene Mamen Bueno, psicoterapeuta humanista en el Centro Terapéutico Gaztambide17.

 

¿Qué es la psiconutrición?

Es la combinación de la terapia psicológica con el tratamiento nutricional. En el Centro Terapéutico Gaztambide17, Mamen se ocupa del aspecto terapéutico y Mariana del nutricional.

Desde la psicología se aportan estrategias para entender qué lleva a una mala relación con la comida con el objetivo de poder sanarlas. Mamen aclara que esa “mala relación con la comida no tiene por qué estar enfocada per se a una pérdida de peso sino simplemente qué ha llevado a una persona a tener unos malos hábitos, unos hábitos autodestructivos o una exigencia o todo lo que genere malestar alrededor de la alimentación”.

La figura del psicólogo también trabaja los aspectos psico emocional y social. “Es importante que la persona se sienta apoyada y comprendida en toda la globalidad de la problemática que tiene que ver con los trastornos alimentarios. También nos apoyamos en el tratamiento farmacológico que se pueda necesitar en un momento dado con el apoyo de nuestra compañera psiquiatra Eva. El poder contar con todas las personas que trabajamos en el Centro Terapéutico Gaztambide17 de una forma conectada para dar apoyo a una persona es muy importante”, remarca Mamen.

Desde la nutrición se hace un trabajo de educación alimentaria. “Lo que pasa es que al estar en contacto con la figura que se ocupa de la parte psicológica conseguimos enriquecer ese tratamiento.  Desde la nutrición se pueden aportar ideas para trabajar en el aspecto psicológico y viceversa, desde el trabajo psicológico se pueden sugerir propuestas. Además se van descubriendo funcionamientos y situaciones que a lo mejor desde un enfoque único no se darían”, explica Mariana.


(Fotografía de Dan Gold)