El agotamiento de las madres y los padres, físico y emocional, es cada vez más generalizado

Nuestra compañera Victoria Montes es terapeuta humanista desde 2001 y co-fundadora del Proyecto Luna, un espacio de acompañamiento específico en problemas surgidos en torno a la maternidad y la paternidad.

Con el nuevo inicio del curso escolar vuelven a aparecer dificultades a la hora de conciliar la vida familiar y laboral, sobre todo, en la actual situación de pandemia en la que todavía estamos inmersos. Con una mirada amable y carente de juicios, Victoria comparte su experiencia a partir de las madres y padres que llegan a la consulta en busca de una acompañamiento terapéutico.

Victoria, ¿cómo ha repercutido la pandemia en las madres y los padres respecto al cuidado de sus hijos e hijas?

Durante la primera fase de la pandemia, las madres y los padres tuvieron que realizar un esfuerzo enorme para incorporar tareas a sus responsabilidades: muchos tuvieron que improvisar nuevas funciones para cubrir las 24 horas del día de la vida familiar en confinamiento, atendiendo para sus hijos e hijas, las necesidades escolares sin descuidar sus propias obligaciones laborales, idear actividades de entretenimiento para los momentos de ocio, y acompañar el desconcierto y el miedo de los hijos/as (y el suyo propio) ante la situación inédita y a veces, terrorífica. Al principio hubo un despliegue de energía enorme, y con los meses, el desgaste que ha supuesto, ha pasado factura al bienestar emocional de las familias.

¿Crees que las responsabilidades se han asumido en condiciones de igualdad?

Por lo que hemos apreciado en consulta, la idea general es que depende de las familias y de sus dinámicas previas. Pasado un primer momento en el que todos los miembros de la familia arrimaron el hombro (sobre todo durante el confinamiento estricto), la tendencia ha sido recuperar las antiguas dinámicas. En las familias donde las madres asumían gran parte de la carga mental, sobre todo en lo referente al cuidado de los hijos, éstas han ido asumiendo esa parte de nuevo, y más cuando debido al teletrabajo pasan más horas en casa.

¿Cómo ves la nueva realidad de conciliación familiar?

A estas alturas, el agotamiento de madres y padres, físico y emocional, es cada vez más generalizado, y a menudo, se manifiesta en diferentes síntomas, como el aumento de la irritabilidad, lo que a su vez genera culpabilidad, por no poder con todo, por perder los nervios en ocasiones, por no permitirse espacios y tiempos propios.

¿Cuáles han sido los miedos o preocupaciones más frecuentes que has percibido?

Los miedos y preocupaciones han ido variando a lo largo de los meses que está durando esta situación. Al principio tenían más que ver con el virus, la amenaza para la salud, propia y de los seres queridos, con el tiempo empezó a haber en los padres y madres preocupación por cómo podría afectar a los hijos e hijas la prolongación de la situación, y en estos momentos, lo que se percibe en consulta es un enorme agotamiento, físico y emocional; en muchos casos, madres y padres (en nuestra consulta  suelen ser más las madres) manifiestan dificultades porque se ven con pocas fuerzas para volver a implantar límites después de haberlos flexibilizado. Por ejemplo, en lo referente al uso de las pantallas de los hijos/as, o para que los adolescentes recuperen hábitos de estudio…

Seguramente, ser padre y madre es uno de los trabajos más difíciles de mundo, ¿por qué crees que es tan poco reconocido?

Probablemente, el hecho de que no sea un trabajo remunerado dificulta que en nuestra sociedad se le de valor. Y este aspecto está ligado al hecho de que históricamente, la crianza y cuidado de los hijos e hijas es una labor llevada a cabo principalmente por las mujeres, lo que no ha contribuido a que se considere una actividad valiosa, ni a que el desgaste que supone sea reconocido, incluso por las propias mujeres, que a menudo nos sentimos poco legitimadas para dar espacio al malestar que ese desgaste genera.

¿Cuál es la importancia del «Proyecto Luna» en este marco? ¿Es normal que las madres y los padres necesiten ayuda terapéutica?

Es normal que ahora que parece estar relajándose la tensión acumulada de estos meses, aparezcan las secuelas en forma de distintos síntomas. Es importante que las personas que están habitualmente en el papel de cuidadores reciban a su vez atención en forma de cuidado, de escucha de sus preocupaciones y miedos, de legitimación de su malestar y de su estado de cansancio, y que puedan incorporar el permiso para permitirse un proceso de recuperación que requerirá tiempo.

Si tienes dudas sobre cualquier aspecto y cómo podríamos ayudarte, puedes escribirnos a info@gaztambide17.com

(Foto de Helena Lopes)