Posibles causas, prevención y tratamiento de la depresión

Los sentimientos de tristeza, pérdida, decepción y depresión son parte natural de la condición humana y todas las personas los experimentamos de vez en cuando. De hecho, la capacidad de sentirlos y tolerarlos, y de tomar de ellos la información y recursos que traen consigo pueden ser un indicador de salud. El problema está en cuanto estos sentimientos se hacen persistentes en el tiempo y afectan de manera significativa el funcionamiento y calidad de vida de las personas.

Es entonces cuando hablamos de depresión y nos referimos a un trastorno del estado de ánimo, que involucra alteraciones de diferentes aspectos de la vida de una persona, como pueden ser los siguientes:

Síntomas afectivos

La persona experimenta por lo general un ánimo bajo, una sensación de tristeza profunda que se mantiene en el tiempo; sentimientos de vacío, soledad, futilidad y desesperanza. Algunas personas pueden experimentar también sentimientos de culpa y/o vergüenza. Incapacidad o dificultad para disfrutar de la vida y para experimentar la alegría.

Síntomas cognitivos

Baja autoestima, creencias de inadecuación, de poca valía personal, pesimismo, desmotivación. A la vez se da una ralentización en el pensamiento y se ve afectada la memoria de largo plazo.

Síntomas motores

Reducción y ralentización del movimiento y el lenguaje expresivo. Deseo de quietud, de tumbarse, de “meterse en la cama”, de hablar poco y bajo, mirada perdida. Algunas veces también puede haber agitación y dificultad para la quietud.

Síntomas somáticos

Alteración en los patrones del sueño. Algunas personas pueden experimentar dificultades para conciliar el sueño, o tener despertares nocturnos después de los cuales es muy difícil volver a dormir; otras pueden experimentar una necesidad de dormir mucho más tiempo del habitual.

Cambios en relación con la alimentación, en donde la persona puede perder el apetito y el interés por la comida o comer mucho más de lo habitual. Reducción de la libido o deseo sexual.

Para que una persona sea diagnosticada de sufrir una depresión, varios de estos síntomas deben estar presentes y permanecer en el tiempo más de un par de semanas.

La depresión puede tener diferentes grados de intensidad: leve, moderada o grave, que están condicionados por la profundidad de los síntomas y su tiempo de duración. Siempre es importante que tomemos en serio y atendamos a las personas que dan señales de estar deprimidas, pero cuanto más grave el episodio, mayor urgencia debemos tener en encontrar un tratamiento adecuado para la persona en cuestión, ya que la depresión puede afectar de manera importante su bienestar y satisfacción vital, su relación consigo misma y con los demás, su capacidad de desempeño profesional, de cuidado de los hijos o personas dependientes, etc. y en casos extremos, puede llevar a la persona al suicidio.

Diferencias entre depresión y duelo

Normalmente cuando sufrimos alguna pérdida (de un ser querido, un trabajo, una etapa de la vida, la salud o alguna capacidad), se pone en marcha un proceso psicológico conocido como duelo, cuyo objetivo es procesar emocionalmente dicha pérdida, darle un sentido personal y generarnos espacio interno y disponibilidad para construir nuevos vínculos vitales.

A veces este proceso puede confundirse con la depresión y patologizarse innecesariamente. Por esto es importante que conozcamos las diferencias que hay entre los dos fenómenos, y de esta manera podamos acompañar los duelos y tratar las depresiones. De hecho, un duelo no transitado o vivido puede llevarnos a la depresión, pero nunca es sinónimo de esta.

En un duelo:

  • Hay una pérdida o rechazo claramente identificable;
  • La persona experimenta una sensación de vacío en su entorno;
  • Los sentimientos de dolor no se experimentan todo el tiempo. Se alternan con momentos de bienestar o estado de ánimo normal;
  • Es un proceso normal y reparador, que requiere tiempo, respeto, escucha y acompañamiento.

En una depresión:

  • Puede no haber un desencadenante claro;
  • La persona experimenta una sensación de vacío interno;
  • Los sentimientos de dolor se experimentan todo el tiempo, son crónicos, persistentes e incapacitantes;
  • Es un proceso patológico, que bloquea la energía vital, el crecimiento y la realización personal. Suele necesitar tratamiento, escucha y ayuda profesional.

¿Cuáles son las posibles causas de la depresión?

Como cualquier otra realidad humana, la depresión es un fenómeno complejo, que no tiene una única causa. Más bien podríamos hablar de factores que pueden predisponer a que una persona se deprima y entre los cuales podemos nombrar algunos como:

  • Mecanismos genéticos, neurológicos, hormonales, inmunológicos y neuroendrocrinos que se encuentren fuera de equilibrio;
  • Estar sometid@ a eventos estresantes agudos o persistentes en el tiempo, tanto a nivel ambiental, como del entorno social y relacional;
  • Experiencias traumáticas o adversidad en la infancia y a lo largo del ciclo vital;
  • Vulnerabilidades personales relacionadas con estilos de personalidad que tienden a inhibir la vivencia y expresión sana de la rabia y el poder personal, a idealizar a los demás y descontar la propia valía y sentido de agencia, a experimentar dificultad de poner límites reguladores de las relaciones interpersonales, a ser demasiado auto-exigentes y/o auto-culpabilizadoras;
  • Duelos no resueltos;
  • Sufrir otras enfermedades (a nivel físico o psicológico);
  • El tratamiento con algunos medicamentos;
  • Estilos de vida poco saludables (sedentarismo, hábitos nocivos en cuanto a la alimentación, la actividad física y el descanso, consumo de alcohol u otras sustancias tóxicas, vivir en entornos estresantes).

Es importante aclarar que no todas las personas que han estado expuestas a factores de riesgo respecto a la depresión desarrollan esta condición. Existen también factores protectores biológicos, sociales, históricos y personales que pueden generar resiliencia y recursos que ayudan a que la persona no se deprima en situaciones adversas.

Prevención y tratamiento

  • Ten presentes tus necesidades y tómalas en serio. Desarrolla un equilibrio entre tu auto-cuidado y el cuidado a los demás;
  • Permítete estar triste un tiempo y despedirte de tus pérdidas, y luego seguir adelante y disfrutar de la vida;
  • Aprende a decir “No”, a poner límites y a expresar con claridad tus necesidades y expectativas;
  • Cultiva momentos de disfrute y de conexión contigo mism@ y con otras personas;
  • Practica mindfulness o meditación. Este tipo de prácticas pueden ayudarte a conocerte, regularte y cuidarte mejor;
  • Mantén hábitos de vida saludables: cuida tu alimentación, descanso y haz ejercicio con regularidad;
  • ¡Respira! Desarrollar conciencia sobre tu respiración y generar un equilibrio entre una buena inhalación y la exhalación nos ayuda a regular tanto la energía vital como nuestras emociones.
  • Pide ayuda profesional psicológica si ves que estás deprimid@ o alguien en tu entorno lo está. Todas las personas podemos necesitarlo en diferentes momentos de la vida, y esto no constituye ningún fallo o defecto. Los profesionales de la salud mental podemos aportarte, desde nuestro conocimiento y apoyo, un entorno seguro en el que puedas conocerte mejor y ampliar tu abanico de recursos para afrontar la vida con mayor salud y plenitud. Donde atender el dolor y donde paso a paso recuperar la capacidad de disfrutar de la vida.
  • En algunos casos será recomendable consultar con un@ médic@ psiquiatra, para valorar si es necesario un tratamiento farmacológico.

 

Si tienes dudas sobre cualquier aspecto y cómo podríamos ayudarte, puedes escribirnos a info@gaztambide17.com

(Foto: Kulli Kittus)