La mediación familiar: la base de una buena comunicación

Como sabéis, hace diecisiete años nacía Gaztambide17, un espacio especializado en la atención psiquiátrica, psicoterapéutica y el crecimiento personal. Con el pasar de los años hemos ido incorporando otros servicios como el de mediación familiar con el objetivo de ofrecer apoyo tanto para los casos de crisis o ruptura de parejas, con o sin hijos, como para cuando surgen problemas de relación entre padres e hijos adolescentes u otros miembros de un grupo familiar.

En este marco, compartimos algunas experiencias de hombres y mujeres que han pasado por un proceso de mediación en Gaztambide17.

¿Qué situaciones no te ayudaron cuando atravesabas el proceso de separación?

“No me ayudaron ‘las voces’ de personas cercanas que, con su mejor intención me aconsejaban sobre temas en concreto económicos. No me ayudó el ambiente tan desagradable que había con mi ex en la convivencia diaria desde que tomamos la decisión de separarnos hasta que lo llevamos a cabo. Fueron meses muy duros. No me ayudó mi miedo las semanas anteriores a hacer la mudanza”.

(Miguel)

 

“Lo difícil fue verlo, poner palabras nunca dichas, imaginar lo que nunca había pensado, pero cuando reconocí la situación busqué la fuerza, que no tenía, pero que supe que iba encontrar. Siempre he sido optimista y suelo ver la botella medio llena, pero esto me llevó a negar y a no reconocer el dolor soterrado, el descuido instalado en lo cotidiano, la ausencia mutua, la mediocridad de nuestra relación.

Me cuesta pedir, me adapto a lo que hay, soy muy práctica; por lo que me acostumbré a vivir con lo había.  De esta forma, no fui consciente de hasta que punto me sentía infeliz y como la insatisfacción y la soledad se habían instalado dentro de mi”.

(Manuela)

 

“No me ayudó la confianza que tenía en él, creyendo iba a tenerme en cuenta, cuando ya no fue, ni es así. Después de treinta años compartiendo no solo vida sentimental, sino también un proyecto es difícil, sobre todo en un área dónde es vital la colaboración de los 2. Me sentía como los dos uno, no sé quizás eso fue un error por mi parte”.

(Lucía)

 

“En mi caso, la terapia fue una de las claves. No estaba preparada para enfrentarme a esta situación, no disponía de las herramientas adecuadas y necesitaba descargar la mochila que llevaba: derrota, miedo, baja autoestima, tristeza… Además, no sabía cómo tratar el tema con mis hijos.

Tuve que enfrentarme a muchos duelos, el mío propio, el de mi familia, el de mis hijos, el de mis amigos,…y solo podía hacerlo si conseguía llegar al perdón. Lo que más pesaba en mi mochila era no perdonar, no me dejaba avanzar.  Soy católica, y solo puedo dar gracias por las personas que me ayudaron a conseguirlo, las que Dios puso en mi camino, con tanto amor, y delicadeza.

La mediación en la separación es lo primero que recomiendo. Una única persona que vele por el bien común y el de nuestros hijos. No dos abogados que quieren sacar beneficio o enfrentar aún más a las dos partes. Esa mediación familiar nos ayudó a asentar las bases de una buena comunicación”.

(Beatriz)

 

“Lo más difícil del proceso para mí, sobre todo cuando hay niñas/os, fue soltar el ideal de la pareja o la familia feliz y de larga duración. Ese ideal, que nos llega de todas las esquinas de la sociedad, es muy atractivo y no es fácil deshacerse de él. Pero puede ser muy pernicioso porque puede ser un obstáculo para hacer cambios que son necesarios”.

(José)

 

Si tienes dudas sobre cualquier aspecto y cómo podríamos ayudarte, puedes escribirnos a info@gaztambide17.com sin ningún compromiso e informarte más a fondo antes de tomar la decisión.