Gaztambide17 es un centro especializado en la atención psiquiátrica, psicoterapéutica y el crecimiento personal desde una orientación humanista.

 

Psicoterapia </br>Individual

Psicoterapia
Individual

La psicoterapia es una forma de tratamiento basada en la relación que se establece entre un/una psicoterapeuta, es decir una persona entrenada para evaluar y promover cambios, y los pacientes o clientes que acuden a su consulta.

Psiquiatría </br>Humanista

Psiquiatría
Humanista

La psiquiatría es la especialidad médica que estudia los malestares de origen emocional o del pensamiento, los clasifica y busca remedios sobre el cuerpo que ayuden a curarlos o aliviarlos.

Psicoterapia </br>Grupal

Psicoterapia
Grupal

Participar en un proceso terapéutico grupal supone una oportunidad única para poder crecer junto a otras personas.

Psicoterapia </br>Infanto-juvenil

Psicoterapia
Infanto-juvenil

Los niños y adolescentes pasan por muchas etapas a lo largo de su desarrollo y en todas ellas se encuentran desafíos y situaciones difíciles.

Proyecto Luna

Proyecto Luna

El Proyecto Luna es un espacio de acompañamiento terapéutico para los procesos de las maternidades y las paternidades que se ponen en marcha con el nacimiento de los hijos e hijas.

Formación </br>y Supervisión

Formación
y Supervisión

En nuestra experiencia como profesionales de la psicoterapia y del acompañamiento a personas en sus procesos vitales, consideramos fundamental enriquecernos a través del encuentro con maestros que nos transmitan su experiencia y sus conocimientos.

Mediación Familiar

Mediación Familiar

La mediación es un método para abordar las dificultades, las tensiones y los conflictos familiares con la intervención de una persona cualificada y neutral, que ayuda a las partes a dialogar y a alcanzar acuerdos consensuados.

Mindfulness

Mindfulness

Nuestro actual ritmo de vida nos lleva a querer hacer demasiadas cosas al mismo tiempo y muchas veces las hacemos de forma automática, sin llegar a pensar qué estamos haciendo realmente.

Escuela </br>de padres

Escuela
de padres

A menudo sentimos una enorme exigencia por “hacer bien nuestro papel de padres”, pero a la vez cuestionamos algunas de las premisas que hemos heredado de nuestras familias de origen.

Testimonios

Montse

Grupo Mindfulness

Este curso me ha dado herramientas para utilizar cuando no sé como sobrellevar ciertos aspectos de mi vida. Para hacer uso de ellos cuando las emociones me ahogan y necesito perspectiva y paz. Y me voy con mas paz de la que traje y mas sosiego porque en estas 8 semanas he descubierto que funcionan y que puedo desatarme de mis miedos y encontrar mas conciencia.

Isabel

Grupo Mindfulness

Si el amor fuera de colores, en los talleres no nos veríamos, de todo lo que fluye entre la gente. Los talleres son el lugar en el que nos permitimos que ocurran ejercicios de sanación que son impensables en cualquier otro entorno. Son ese lugar seguro y secreto que de niños conocíamos y cuyo camino olvidamos al hacernos mayores. Por suerte, en Gaztambide saben el camino, y nos invitan cada cierto tiempo a visitarlo.

Natalia - Taller convivencial abril 2016

Gracias por regalarnos un espacio en el que se está permitido sentirlo y expresarlo todo. En el que cada persona tiene su lugar, su valor y su voz. Donde se escucha a todos y todas. Y donde el amor alcanza su significado más profundo, su expresión más real y completa: el amor puro, sin más y sin menos. Sólo amor. Eso es lo que nos dais, eso es lo que se genera en el grupo y eso es lo que permite que podamos mirarle a la cara a nuestros mayores miedos y a nuestros dolores más horribles y traspasarlos. Superarlos. Plantarles cara. Acunarnos y querernos a nosotros mismos también. Atendernos, darnos valía. Darnos voz. Y crecer, crecer dentro de nosotros. Y ser. Libres. Gracias por tanta generosidad, empatía y … AMOR. Es un regalo tener la oportunidad de compartir los viajes, las experiencias y los momentos de tantas personas en elenco. En colectividad, que es donde más reside la fuerza y crecer con ellos. Esta energía, este cariño, este respeto y esta gratitud que sentimos todas hoy, a pocas horas de acabar el taller, y que flota en el aire, que se puede hasta tocar… y que florece dentro nuestro … esto es impagable. Un regalo y un privilegio. Esto es la vida en su mayor esencia. Gracias.

Anónimo - Taller convivencial abril 2016

Me llevo la fuerza en el corazón, que es la fuerza del amor, de la comprensión, de fuerza que acompaña al miedo, la fuerza que sale desde el interior. La fuerza del corazón. La fuerza de la vida. LA DANZA DEL CORAZÓN.

Sandra

Hay una cita de un escritor frances, Lamus, que viene a decir “Sentir los lagos en una tierra, sentir el amor hacia algunas personas, he aquí muchas certezas ya para una única vida de un hombre”. Este fin de semana, conecté en la tierra, he sentido amor como pocas veces antes lo había hecho. Dejo que os alejéis, porque sé que estáis en mí. Gracias.

Mar, 33 años

Para mí el proceso de terapia ha sido un hermoso viaje de descubrimiento de quién soy yo y de cuál fue mi pasado. Cuando llegué a terapia, estaba agotada de todos los esfuerzos realizados y todas las emociones reprimidas en el desesperado intento de ser quién me habían marcado que debía ser. ¿Quién me lo había marcado? Pues, mis padres, la sociedad, puede que incluso yo misma, desde mi imaginación de niña. He hecho muchos aprendizajes en terapia: he redescubierto mi pasado, desenterrando recuerdos largamente olvidados y reescribiendo mi historia a mi manera y no como me la habían contado; he vuelto a conectar con mis emociones y sobre todo he experimentado un vínculo sólido y confiable con Carol, mi terapeuta y mis compañeros de grupo. Gracias a ese vínculo he podido adentrarme en lugares que me daban mucho miedo y a los que no me atrevía a ir sola. Y mejor aún, he podido llevar ese apoyo conmigo y usarlo para darme ánimos en los momentos difíciles de la vida real. Por eso, a mi terapeuta, Carolina y a todos mis compañeros de grupo (a los que no nombro aquí por preservar la confidencialidad) así como a la coterapeuta del grupo, Victoria, quería daros las gracias.

Celia "Más libre que nunca"

Comencé a hacer terapia porque un día la vida se tronchó. El junco, que hasta entonces había flexado bastante bien con el viento, se había vuelto rígido y tieso. Una embestida de aire más fuerte de lo habitual lo partió por la mitad: fueron momentos de mucho dolor y mucho miedo. Es pavoroso perder el control y que las emociones te arrollen hasta la discapacidad. Todo eso hace tiempo que quedó atrás. Con la medicación y la terapia, superé una depresión que ahora considero como una de las mejores cosas que me han ocurrido. Con el proceso terapéutico he tomado consciencia de mis necesidades y carencias y he tomado las riendas de mi vida dándole espacio a mis emociones. Y no lo he hecho sola. Me acompañan mis terapeutas y mis compañeros de grupo, y las personas maravillosas con las que me he ido cruzando en talleres donde todos somos más libres que en ningún lugar para compartir, recibir y regalar lo mas precioso que llevamos con nosotros. Adiós soledad, adiós máscaras; hola comprensión, hola autenticidad. Entiendo que puede haber mucha gente que desconfíe de la necesidad y la efectividad de acudir a un psicólogo o psicoterapeuta. También están los que creen que deberían poder hacerlo solos como muestra de auto superación. La mayoría de los pacientes que he conocido son, o han sido, los más fuertes de su familia, en los que se han apoyado siempre los demás, los que nunca han necesitado a nadie. Los que nunca lloran en público. Yo fui una de esas. Pero es tremendamente liberador darte cuenta de que sí necesitas que te ayuden. Que te escuchen decir que a ti también te duele, poder sentirte frágil y asustada en un espacio que es absolutamente seguro para ti. Poco a poco sientes que te salen alas en la espalda y que tu cuerpo pesa considerablemente menos que antes. En poco más de dos años he cambiado mucho de dentro hacia afuera. Ahora no me enfado por tonterías, ahora sé por qué me enfado. Pido lo que necesito haciéndome visible a los demás, y tengo ganas de comerme la vida a mordiscazos. Puedo compartir lo bueno y lo malo con los demás, para que me acepten tal y como soy: una persona fantástica, dicho sea de paso. Pero una de las cosas más maravillosas y poderosas de haber iniciado este proceso es que mis cambios han repercutido en los que me rodean. Te dirán que no puedes cambiar a los demás, pero sí las relaciones que tienes con ellos. Sin embargo a veces es inevitable que tus movimientos provoquen movimientos en los otros. Si tú eres más libre, les haces más libres a ellos. Qué bueno para ti y qué bueno para ellos. Yo continúo mi precioso proceso, disfrutando del camino por duro que a veces sea tomar consciencia del dolor que arrastro conmigo. Pero nunca me había sentido más viva y plena de energía, con la sensación de que el mejor de mis "yoes" posibles ha estado siempre dentro de mi. Como dijo Miguel Ángel de su Piedad, tallada íntegramente en una enorme pieza de mármol de Carrara: "La escultura ya estaba dentro de la piedra. Yo únicamente he debido eliminar el mármol que le sobraba". Ahora me encantaría que todas las personas que conozco se regalasen a sí mismas la oportunidad de liberarse de su mochila, de conocerse a sí mismos en un entorno cálido y acogedor. Yo he tenido la suerte de acertar desde el primer intento con mi psicoterapeuta, y no todo el mundo lo consigue a la primera. Todos hemos oído historias de frustración. Pero no puedo terminar esta reflexión sin decir que no he conocido a profesionales más entregados a su trabajo, de cualquier profesión, como los que trabajan en Gaztambide. Están contigo, están para ti. Están conmigo y para mi. Y lo que es maravilloso también es que como personas libres que ellos son ya, son libres para quererte y demonios, yo les quiero un montón. Imagínate la escena de un papá o una mamá enseñando a su hijo, o a su hija, a montar en bicicleta. Le ha quitado los ruedines y es testigo del pedaleo inseguro y de los giros inestables del manillar. Corre a su lado para evitar o asistir caídas. Al final el niño (o la niña) toma control y estabilidad y pedalea seguro alejándose de su progenitor. Pues ahí lo tienes: te harán vulnerable, andarán a tu lado, te darán la mano para ayudarte a levantar. Y serán felices cuando llegado el momento vayas tan rápido hacia adelante que ya no les necesites más. Aunque eso signifique no verte más. Si eso no es amor, que venga dios y lo vea. Si me has leído hasta aquí... Anímate a quitarte los ruedines, déjate acompañar y ¡pedalea libre!, no te puedes ni imaginar lo grande que te vas a sentir.

Diego

He sido paciente de Gaztambide 17 durante casi 4 años. En todo este tiempo he vivido tantas cosas, tantos cambios, que no sabría que destacar. Comencé a hacer terapia con José Maroto desde una perspectiva bastante tradicional, muy discursiva si se quiere, y con el tiempo fuimos virando el enfoque hacia aspectos puramente emocionales y espirituales (transpersonales), tanto el como yo. De todo ese camino andado juntos, José ha sido un gran compañero de viaje. No es trivial decir esto. Hacer terapia es descubrirse para acceder a uno, llegar al origen del dolor, atravesarlo y recuperar ese algo innato a todo ser humano, esa especie de "tranquilidad del vivir", para después protegerlo, respetarlo y amarlo. En todo ese tiempo, ya digo, José ha estado a mi lado aceptando mis tiempos y mis incapacidades, acompañándome en silencio, meditando, abrazándome. No es algo rocambolesco el descubrirse uno mismo y, por eso mismo, es lo mas extraño que se pueda experimentar. Pero en este camino de autoconocimiento no solo ha estado José a mi lado. En Gaztambide 17 también he tenido grandes compañeros de viaje como Eva o Marisol. Con ellas he observado otros aspectos, he compartido grupos y he descubierto un mundo hermoso muy cercano a lo materno. Si, la vida es un gran viaje en el que no dejamos de decir hola y adiós continuamente. Lo bueno de aprender a hacerlo es que por el camino se aprender a confiar en lo que no se conoce, es decir, en uno mismo. Y al lograrlo se aprende una nueva palabra: gracias. Sirva esto como un aviso para navegantes.

Anónimo - Taller emocional 2015

Acudí al pasado taller emocional de mayo facilitado por el equipo de Gaztambide 17. Ya llevo unos cuantos hechos y da igual cuantos, siempre son el primero, y siempre una sorpresa. Para el universo que somos, no son más que excursiones por la galaxia, sin embargo, resulta tremendamente enriquecedor hacerlo con quienes sé que puedo adentrarme bien profundo por los agujeros negros de mi alma humana. Agujeros que no por ignorarlos van a desaparecer. Ahí están esperando a guías y exploradores es un fascinante viaje de autodescubrimiento y transformación. Perderse para encontrarse. Perderme para encontrarme. Gracias a mi Guía interno por llevarme al taller y acompañarme todo el rato. Gracias a mis guías externos, terapeutas y compañeros por los mapas, las pistas y el amor incondicional.

Leire

El principio de la vida plena. Vivir no es obviar las partes de mi y del mundo que no me resultan cómodas. Vivir no es un continuo esfuerzo porque no se vean los agujeros, los dolores, la vulnerabilidad. Mi vida plena comienza hoy. La real, la completa. La que tiene momentos cumbres y también la que tiene dolores abismales. Yo también te doy gracias por mi vida Eva, de la que eres parte y partícipe. Gracias por levantar esas telas que hacían de fachada bonita y permitir que mi sufrimiento se viera. Gracias por no asustarte, gracias por estar, por tu mirada y por tu fuerza. Este taller ha sido una experiencia que ha requerido valor y confianza. Justo lo que me llevo conmigo a mi día a día. He recogido permiso a confiar, permiso a dejar que fluyan las cosas, permiso a explorar y sacar todo mi potencial, a conocerme un poco más, comprenderme y amarme por lo que soy y también lo que viví. Me llevo un paso más a la reconciliación con mi pasado y me llevo mucha ilusión para el camino que me queda por delante. Gracias a todo y a tod@s los que han permitido que suceda este taller.

Anónimo

Encuentro, compartir, abrazos, manos que dicen, ven que acurrucan amor. Cuerpos como árboles, historias sin tiempo, quizás son la misma. Todos unidos por luz, con eclipses de sol, luna. Todos bajo el mismo aire que respira en el corazón. Volvemos a lo que somos, Amor. Sonrisa. Tu y yo somos unidos.

Anónimo

Un viaje a lo más profundo de mi ser, a emociones nunca antes recorridas. Algunos conocidas otras innombrables. La unión del amor, la protección para penetrar en un mundo interior desconocido, a veces atemoriza, a veces reconfortante.

Anónimo

Amor es la palabra que me llevo de este taller. Es una palabra que desde hace un tiempo me rechinaba. Muchas personas la usaban de una manera que no vibraba conmigo. Y por aprender a separarme, transité el dejar a un lado un concepto tan importante. Me voy cargada de amor, amor hacía mi madre, de la que me he despedido este fin de semana, gran maestra, con su duelo se abre un nuevo camino delante de mí. Amor hacia mis amigos, compañeros de risas, viajes y emoción. Amor hacia mi amor, mi lindo hombre con el que comiendo un viaje apasionante. Amor hacia mi profesión, es alquimia del corazón. Pero sobre todo amor hacía mí misma. Puedo confiar en mí, en que puedo amar hasta lo que quiero cambiar o mejorar, me siento cada vez más acompañada por mí, y siento una profunda compasión, orgullo y amor por mi ser, por el camino que he recorrido, por los recursos que he desarrollado, por mis capacidades de relación, por haber sobrevivido y estar aprendiendo a vivir. Este taller me ha reconectado con mi madre exterior, y también con mi madre interior. Gracias, os quiero.

Ángela

Érase una vez una niña que vivía encerrada en la torre de un castillo. Pasaba los días tomando todo tipo de pócimas mágicas que le devolvieran a su mamá perdida hace muchos años. Un día soleado, se asomó a la ventana del castillo y allí vio a otros niños, los niños jugaban con bates con las manos, empujaban pero no se hacían daño, lloraban pero no estaban solos. Ella bajó y con mucho miedo les pregunto: ¿A qué estáis jugando? Pero ellos no la contestaron, solo la invitaron al juego, ella no quería entrar. - No tengo mi pócima mágica, sin ella no se jugar. - ¿Y para qué necesitas tu pócima mágica? - Y ella insistió muy enfadada. - ¡Es que sin ella no se jugar y además me tengo que ir a buscar a mama! Una de las niñas, con ojos verdosos se acercó a ella y le dijo: - Y porque no te quedas aquí y luego ya te acompañamos a buscar a tu mamá. Y la niña se quedó, jugó, pataleó, lloró y al final a lo lejos vio a su hada con un traje azul y unas manos enormes que le tocaban su cara y después la envolvieron en sus brazos. La niña pensó ¿Será esta mi mamá y no la otra que yo estaba buscando de la que casi ni me acuerdo? Y la niña se quedó en el abrazo, no quiso volver al castillo y después siguió jugando en el jardín con los demás niños.

Anónimo

No quiero que se me olvide que necesito aprovechar las oportunidades, las que se me ofrecen, las que me encuentro…., aceptar el dolor que causa ser consciente de las perdidas, y aprender que puedo encontrar vías diferentes. No serán esas cosas, pero serán otras….

Gema

Gracias a todos por acompañarme en este proceso. Sin haberlo planificado, ni pensado, ni reflexionado, este fin de semana me ha permitido conectar con la maternidad. La maternidad de mi madre, que por fin, he dejado de temerla como mía, mi propia maternidad, con mi hija Lena y mi maternidad futura. Por primera vez en mi vida me he sentido MADRE, y madre en mayúsculas. A lo mejor por eso te he necesitado menos Marisol, porque por fin estoy empezando a descubrir esa madre nutritiva de la que tanto hemos hablado. Me voy plena de gratitud, ante mis compañeros, ante vosotros José, Eva, Charo y Marisol y ante mi madre por haberme dado ese regalo tan fantástico, especial y a la vez complejo fue en la VIDA. Y juntamente me voy con ganas de eso de VIVIR, de vivir plenamente, sin miedos, sin ese vacío que he sentido que me ha acompañado a lo largo de toda mi vida. Estoy llena de AMOR y estoy deseando volver a casa para poder compartirlo con los míos. De nuevo gracias, por enseñar que todo es un proceso, que hay una luz al final de ese túnel y que esa luz soy YO, que solo necesito mirar dentro de mí misma para encontrarlo. Y para terminar, me gustaría añadir una frase que me ha marcado desde el inicio de mi terapia DETRÁS DEL MIEDO ESTÁ EL AMOR INCONDICIONAL. Gracias a vuestra ayuda, confianza y apoyo he podido conectar con ese miedo, para recibir AMOR. Un abrazo a todos.

Kiko - Taller

Un taller es dónde, al fin, contactas con la esencia de lo humano, el amor y después te das cuenta de que formas parte de una luz común. Profundamente agradecido por haberme sentido acompañado y querido por los tres en este tramo del camino.

Celia

Decir adiós, por poder decir hola. Despedirte por reencontrarte. Estar con otros poder estar conmigo. Poder hablar el mismo idioma, uno que tiene palabras, pero no tiene frases ni sentencias. Un espacio que es mío, para mí, y que es de otros: para ellos y PARA NOSOTROS. Todo va por dentro y llega a todos y todo, te acaricia por fuera. Y la enorme gratitud que siento por poder estar en este lugar, porque haya vida creada para mí por personas maravillosas y enormemente generosas. Me llena de vida y de libertad. Y aunque aún me cuesta decirlo: de amor.

Anónimo

En este taller he descubierto que me tengo que separar de mi madre para poder dejar crecer a mis hijos, sin que eso signifique que los pierdo para siempre. Este taller ha significado crecimiento personal, mío y de mis hijos, separación de mi madre, crecimiento y separación de ellos, es decir de mis hijos y de mi madre interna.

Anónimo

Para mí lo importante de este taller es que me ha permitido sin controlar dar rienda suelta a mi pena. He podido llorar a gusto y me he sentido acompañada y reconfortada mientras lo hacía. En este momento era justo lo que necesitaba.

Jason - Taller 2015

El sábado 15 de mayo 2015 ha sido un punto de inflexión en mi vida emocional. Durante demasiado tiempo no he permitido arrojar suficiente luz en mi vida espiritual. Salgo del taller con más herramientas emocionales para seguir afrontando con valentía el dolor de mi pasado y infancia elusiva. Gracias por haberme facilitado la oportunidad de participar en un taller de este tipo. Va a ser una rutina en agenda anual a partir de ahora.